Logran inspeccionar una fábrica de cerveza sin pararla gracias a los RPAS

Logran inspeccionar una fábrica de cerveza sin pararla gracias a los RPAS

Detener el funcionamiento de una fábrica supone dejar de producir. En cualquier industria esto significa dejar de ganar dinero o, también, perderlo, pues tener unas instalaciones de ese tipo paradas es cortar la cadena de suministro desde el principio. De la fábrica no sale producto, que por tanto no llega a los almacenes y no se distribuye a las tiendas. El resultado es que el cliente final puede quedarse acceso al producto.

Por eso es tan importante que las fábricas sigan en funcionamiento a no ser que ocurran circunstancias extremas y aquí es donde los drones entran en juego. Las inspecciones que llevan a cabo estas aeronaves no tripuladas permiten que ciertas tareas de reconocimiento no las haga una persona, con lo que no acarrean tanto riesgo. Así, hay instalaciones que no es necesario detener mientras se inspeccionan.

Esto ha quedado patente con el caso de la fábrica de cerveza Pilsner Urquell, la empresa checa. Habitualmente, debido a la regulación, se necesita hacer una inspección cada diez años del techo de las instalaciones. No es una planta pequeña. Tiene en total unos 30.000 metros cuadrados. Y para realizar la inspección del techo se necesitaban cinco personas que escalaban hacia arriba. Había que tender una red de seguridad y otras medidas para garantizar la protección de los trabajadores.

Esto no es un trabajo que se haga en un solo día. Esta inspección de la fábrica necesitaba un mes para llevarse a cabo. Y había que parar la producción. Sin embargo, la empresa ha llevado a cabo este año una inspección con el Elios, el RPAS para inspecciones de la compañía suiza Flyability (que en España distribuye Tecnitop).

Gracias a este dron la compañía ha podido inspeccionar el cableado eléctrico y el estado general del techo de las instalaciones sin que haya sido necesario hacer parada. El resultado, según la compañía, es que la fábrica ha seguido produciendo 60.000 botellines de cerveza cada hora durante 35 días, algo que no habría ocurrido con el método anterior.

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